jueves, 29 de marzo de 2018

El amor tiene un límite y se llama dignidad


El amor siempre tendrá un límite y es la dignidad; porque ese respeto que cada uno tenemos por nosotros mismos tiene un precio muy alto y jamás aceptará rebajas con las que saciar un amor que no llena, que duele y vulnera.

Decía Pablo Neruda que el amor es corto y el olvido muy largo. Ahora bien, entre medias siempre queda esa “luz de luciérnaga” que se enciende de modo natural en las noches oscuras para indicarnos dónde está el límite, para recordarnos que es mejor un largo olvido que un largo tormento en el que terminemos vendiendo nuestra dignidad.

Lo creamos o no, la dignidad es ese hilo frágil y delicado que tantas veces comprometemos, que puede quebrarse hasta descoser los vínculos de nuestras relaciones afectivas.

Son muchas las ocasiones en que cruzamos esa frontera sin querer hasta dejarnos llevar por unos extremos en los que nuestros límites morales se vuelven débiles, pensamos que por amor todo vale la pena y que cualquier renuncia es poca. Porque el amor y la dignidad son dos corrientes en un océano convulso, en el cual incluso el marinero más experimentado puede perder el rumbo.

El orgullo y la dignidad del amor propio

A menudo suele decirse que al orgullo lo alimenta el ego y a la dignidad el espíritu. Sea como sea, estas dos dimensiones psicológicas son dos habitantes cotidianos en las complejas islas de las relaciones afectivas y que, en ocasiones, suelen confundirse.

El orgullo, por ejemplo, es un enemigo sobradamente conocido que suele asociarse al amor propio. No obstante, va un paso más allá, porque el orgullo es un arquitecto especializado en alzar muros y en tejer alambradas en nuestras relaciones, en aderezar con la arrogancia cada detalle y en hendir el victimismo en cada palabra. Aunque bajo todos estos actos destructivos, lo que se enmascara en realidad es una baja autoestima.


Por su parte, la dignidad es justo lo contrario. Actúa escuchando en todo momento la voz de nuestro “yo” para afianzar lo más bello del ser humano, como es el autorespeto, sin olvidar el respeto por los demás. Aquí el concepto del amor propio adquiere su máximo sentido porque se nutre de él para protegerse sin dañar a otros: sin causar efectos “colaterales”, pero validando en todo momento la propia autoestima.

La dignidad tiene un precio muy alto

La dignidad no se se vende, ni se pierde, ni se regala. Porque una derrota a tiemposiempre será más digna que una victoria si logramos salir “enteros” de esa batalla, con el rostro bien alto, el corazón entero y una tristeza que acabarán desinfectando los años y las ilusiones renovadas.

En el amor sano y digno no caben los martirios ni resignaciones, esas en las que nos decimos que todo vale con tal de estar al lado del ser amado. Porque, en realidad, donde nos posicionamos es a su sombra, ahí donde ya no quedarán más días soleados para nuestro corazón ni aliento para nuestras esperanzas.

Para evitar caer en estas convulsas corrientes afectivas, vale la pena reflexionar en las siguientes cuestiones que, sin duda, pueden servirnos de ayuda:

En las relaciones los sacrificios tienen fronteras que señalizar

No estamos obligados a dar respuesta a todos los problemas de la pareja, a ofrecerle aire cada vez que respire ni a tener que apagar tu luz para que él o ella brille. Recuerda dónde está el auténtico límite: en tu dignidad.

El amor se siente, se toca y se crea cada día

Si no percibimos nada de esto, no servirá de nada pedirlo, y menos esperar sentados a que acontezca un milagro que no tiene sentido. Asumir que ya no somos amados es un acto de valentía y que nos evitará derivar en situaciones tan delicadas como destructivas.

El amor jamás deberá ser ciego

Por mucho que se defienda esta idea, siempre será mejor ofrecerse a alguien con los ojos bien abiertos, el corazón encendido y la dignidad muy alta. Solo entonces seremos auténticos artesanos de esas relaciones que valen la pena, donde respetar y ser respetados, donde crear cada día un escenario sano donde no “todo vale”, sin juegos de poder ni sacrificios irracionales.


La dignidad es y será siempre el reconocimiento de que somos merecedores de cosas mejores. Siempre será mejor una soledad digna a una vida de carencias, a relaciones incompletas que nos hacen creer que somos actores secundarios en el teatro de nuestras existencias. No lo permitas, no pierdas tu dignidad por nadie.

domingo, 25 de marzo de 2018

¿Cómo eres estando en pareja? Lo primero que veas en esta imagen te dará la respuesta


Las relaciones de pareja son complicadas. Son una parte hermosa de la vida, eso sí. La compañía incondicional del otro, la certeza de saber que alguien nos espera, la confianza y el compañerismo....

Pero no todas las personas son iguales, y sus modos de ser cuando están en pareja son muy distintos entre unas personas y otras. 

Si quieres descubrir cómo eres tú cuando estás en pareja, te proponemos hacer este test de personalidad. 

Sólo dinos: ¿Qué es lo primero que ves en esta imagen?

Y descubre lo que eso dice sobre ti y las relaciones. 

Una mujer estirada:Si lo primero que viste fue el cuerpo de una chica, es porque eres una persona que se toma las relaciones muy en serio. Para ti, al momento de comenzar una relación la otra persona pasa a ser lo más importante que tienes. Serás servicial, honesto, y lo darás todo para que esa persona sea feliz. 

No siempre el otro te corresponderá de la misma manera. A veces puedes sentir que siempre das más de lo que recibes, pero la verdad es que cuando encuentras alguien que pueda devolverte la misma cantidad de amor que das, entonces esa pareja será indestructible. 

El problema es que puedes ser un poco posesivo, y exigirle al otro más de lo que puede dar. Quieres que sea todo para ti, y a veces te cuesta entender que el amor impide la individualidad. Trata de no sofocar a tu pareja y déjale su propio espacio. 

La cabeza de un hombre:Si lo primero que viste fue la cabeza de un hombre, es porque te cuesta ponerte en pareja. Es que para ti una relación es algo muy serio, que implica demasiados sacrificios, y sólo estarás dispuesto a hacerlos si la persona es demasiado importante para ti. 

Te gusta que una relación sea libre. Compartir el tiempo con el otro siempre y cuando se disfrute, y nunca por obligación. Hacer las cosas en la medida de los sentimientos, y no al revés. No te gustan las convenciones sociales ni los "deber ser" en pareja. 

Te molesta la constante pregunta acerca de tener una casa y formar una familia, pues para ti eso no es un deber, sino algo que, llegado al caso, se dará como y con quien se tenga que dar. O no se dará, si no es para ti. Te gusta que respeten tus espacios, y, cuando te sientes encerrado en una relación, tiendes a huir. Quien quiera tenerte a su lado tiene saber que intentar retenerte es lo peor que puede hacer para lograrlo.

Carta a un amor que nunca fue


A veces me pregunto ¿quién eres realmente? o ¿qué fui para ti? 

Pasa el tiempo y sigo sin poder entender qué fue lo que nos unió o peor aún, qué fue lo que un día nos alejó. 

No entiendo el comportamiento de los seres humanos en estos casos; te conocí, nos caímos bien y decidimos iniciar una buena amistad. Después de ser grandes amigos y compartir una gran confianza y muchos buenos momentos de compañerismo, un día se te ocurre decirme que te gusto y que podríamos ser algo más. Cualquier persona hasta este punto diría que todo pinta para bien, pero la realidad no fue así. 

Pasamos semanas, meses, compartiendo momentos lindos, alegres, románticos; algunas discusiones y una que otra inconformidad, pero nada fuera de lo normal. Conocíamos cada vez más del otro y no podíamos estar una hora sin enviarnos un mensaje. Admito que mis nervios aumentaban al estar junto a ti y el darme cuenta que de pronto perdieras tu mirada en la mía, me hacía sentir especial, pero y ¿eso qué? 

Si estábamos escalando niveles, ¿cómo fue que todo acabó sin darnos cuenta? La respuesta: Tú. 

Después de todo el tiempo compartido, llegó el momento en el que empecé a abrir los ojos y ver la realidad de las cosas. Definitivamente estabas muy lejos de ser lo que yo creía. 

Ahora me doy cuenta que los amores que nunca fueron tienen un objetivo principal en nuestras vidas: ayudarnos a identificar quién no vale la pena, con pequeñas enseñanzas que si bien, duelen, nunca se podrían comparar con el sufrimiento de un amor que fue, duró y no resultó ser sincero. 

Ya depende de cada uno de nosotros si tomamos a consideración lo que nos depara el destino y aprendemos de eso, o si nos gusta la mala vida y nos mantenemos en constante repetición de errores. 

Hoy por lo pronto, te escribo a ti, mi querido amor que nunca fue, deseándote que aprendas a querer sin medida, que te muestres tal cual eres, sabiendo que la persona que te quiera no te va a juzgar, porque un día, alguien podría hacer de tu cariño algo inconcluso, algo que no será y entonces sabrás, que nada valió la pena

La parábola budista que nos enseña a ignorar a ciertas personas para lograr ser felices


Las relaciones interpersonales son una enorme fuente de satisfacción y felicidad. También son la principal causa de insatisfacción e infelicidad. No nos debe extrañar ya que todos los fenómenos y situaciones con las que lidiamos tienen dos caras, generalmente antagónicas. Por eso, una de las claves para ser feliz es aprender a ignorar las palabras, actitudes y comportamientos de muchas personas. 

De hecho, hay ocasiones en las que ignorar es una cuestión de salud mental porque hay actitudes que pueden llegar a desestabilizarnos o nos obstaculizan tanto que nos impiden avanzar y alcanzar nuestro potencial. Darnos cuenta de que estamos alimentando relaciones tóxicas, donde nosotros mismos somos los principales perjudicados, es el primer paso para salir de la tela de araña en la que nos hemos metido. 

Ignorar es un arteSe cuenta que en una ocasión, un hombre se acercó a Buda y, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos se enfurecieron. 

Ananda, el discípulo más cercano, le pidió a Buda: 

– ¡Dame permiso para darle su merecido a este hombre! 

Buda se limpió la cara con serenidad y le respondió a Ananda: 

– No. Yo hablaré con él. 

Y uniendo las palmas de sus manos en señal de reverencia, le dijo al hombre: 
– Gracias. Con tu gesto me has permitido comprobar que la ira me ha abandonado. Te estoy tremendamente agradecido. Tu gesto también ha demostrado que a Ananda y a los otros discípulos todavía pueden invadirle la ira. ¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos! 

Obviamente, el hombre no daba crédito a lo que escuchaba, se sintió conmocionado y apenado. 

Esta parábola nos muestra qué significa exactamente ignorar, una palabra que a menudo tiene una acepción negativa y que puede hacer que nos sintamos “malas personas” por ignorar a los demás. 

Ignorar es simplemente no permitir que las palabras, actitudes y comportamientos dañinos de los demás hagan mella en nuestro equilibrio interior. No es necesario recurrir a la violencia velada ni hacer malas acciones, consiste simplemente en crear una capa protectora a tu alrededor. 

Se trata de aprender a ignorar a ciertas personas en ciertos momentos, ni siquiera es necesario alejarse de ellas porque, al fin y al cabo, todos tenemos luces y sombras. Ignorar no es una forma de venganza ni una manera para hacer sentir al otro inferior, es tan solo una manera de protegerte. 

Las 3 situaciones que debes aprender a ignorar 

1. Las críticas destructivas. Cuando las críticas no tienen la intención de ayudarnos a mejorar sino tan solo de desmotivarnos o hacernos sentir inferiores, deberíamos hacer caso omiso de ellas. No dejes que otras personas te juzguen sin haber caminado con tus zapatos. Y mucho menos dejes que sus críticas te dañen. 

2. Las malas acciones. Si una persona te hace una mala acción, no permitas que esta altere tu equilibrio psicológico porque entonces habrá logrado su objetivo. Recuerda que solo puede dañarte aquello a lo que le confieres poder. Anota la mala acción, reestructura tus expectativas sobre esa persona y sigue adelante. 

3. Las manipulaciones. Algunas personas intentarán controlarte a través de la manipulación emocional. Es importante que seas consciente de ello y que aprendas a obviar los comentarios que hacen leva en tu sentido de la responsabilidad, tus sensaciones de culpa o incluso tu cariño, para hacerte tomar decisiones que de otra manera no tomarías. Cuando aprendes a ignorar ese tipo de comentarios, puedes ser verdaderamente libre para decidir cada paso en tu vida. 

Construye tu escudo protector a través de la “Aceptación Radical” 

Estamos tan acostumbrados a reaccionar que nos resulta espontáneo enfadarnos cuando alguien nos hace una mala acción o entristecernos cuando nos critican. De hecho, estas reacciones son normales, tampoco pretendemos ser como el Buda de la historia, el problema es cuando duran más de lo que deberían y terminan causándonos daño. 

Aprender a ignorar es un proceso que requiere entrenamiento, así como un cambio de actitud profunda. Aunque puede parecer un contrasentido, para ignorar con eficacia no es necesario encerrarse dentro de sí sino todo lo contrario: abrirse por completo al mundo. Una técnica sencilla y muy potente para lograrlo es la “aceptación radical”. 

Esta técnica forma parte de la Terapia Dialéctica Conductual, desarrollada por la psicóloga de la Universidad de Washington Marsha M. Linehan, y se enfoca en la regulación emocional potenciando habilidades como la tolerancia ante la angustia y la conciencia plena, por lo que también sientan sus bases en la filosofía budista. 

La aceptación radical implica aceptar algo completamente, sin juzgarlo. En práctica, muchas de las cosas que dicen o hacen los demás nos molestan y desequilibran porque no se corresponden con nuestras expectativas, porque de cierta forma nos negamos a aceptar esas palabras, actitudes o comportamientos. Esa negación es la llama que alimenta la frustración, el rencor, el odio o la tristeza. 

Cuando practicas la aceptación radical simplemente asumes lo que ha ocurrido, sin entrar en juicios de valor. Al asumir una distancia psicológica creas un escudo a tu alrededor que te brinda la oportunidad de responder a esa situación de manera que no te pase una factura emocional.

El atrapasueños que elijas te revelará algo sobre tu interior

Seguramente en muchos lugares habrás visto que las personas suelen colgar atrapasueños, pero si no te había dado la curiosidad de saber que son, entonces en esta ocasión te diremos un poco más acerca de ellos. 

Los atrapasueños son amuletos propios de tribus indígenas norteamericanas, que eran ubicados en las entradas de sus chozas con el propósito de permitir solo la entrada de energías, animales y personas bondadosas. 

Ahora que ya lo sabes te invitamos a realizar un excelente test, solo tienes que elegir uno de los seis y posteriormente descubrirás algo de tu interior que seguramente no sabías. 
 

¡Hazlo ya!


1. Leal y sincera. 

Eres una persona muy ordenada, meticulosa y hasta cierto punto perfeccionista, pero ante todo muy directa. Cuando estás enojado o frustrado podrías llegar a usar palabras muy fuertes (con los demás y contigo mismo) y es justamente ahí donde radica tu gran reto. Recuerda que las palabras son muy poderosas y que ellas tienen consigo el poder de construir. Procura no dejarte llevar por emociones temporales. 

2. Precavida y amable. 

Tus características principales son ser bondadosa y ayudar a las personas que más quieres con un un sentido de la intuición muy desarrollado que te permite anticiparte a situaciones de riesgo. 

Eres alguien que pasa mucho tiempo pensando en el futuro y siempre quieres tener todo absolutamente controlado en tu vida y es justamente ahí donde aparece tu gran reto. Recuerda que el futuro no es más que la suma de los resultados de aquello que haces en tu presente, por eso conéctate más con él.

3. Emocional y generosa. 

Dentro de tus características principales destacan el ser muy sensible, perceptiva, sentimental y protectora. Tienes la capacidad de generar grandes vínculos de amistad y confianza con las personas en muy poco tiempo y los demás suelen acercarte a ti en busca de un consejo o sencillamente una persona que los escuche. 

Eres una persona que da mucho, da todo y tu principal reto es aprender a recibir. 



4. Activo y agradable. 

No cabe duda de que eres una persona trabajadora, pero eso no te impide que seas alegre. En ocasiones sueles ser impulsiva, pero ante todo optimista y divertida. 

Tu principal reto es intentar ser menos impulsivo para ser más sensato y meditativo en tu vida y tus decisiones. De esta forma lograras obtener paz, tranquilidad y mucha calma en tu vida. 

5. Valiente y sociable. 

Sueles ser un poco impaciente y quieres obtener los resultados de manera inmediata, es ahí donde radica tu gran reto en la vida: confiar y ser paciente. Trabaja con amor y convencido que siempre se cosecha lo que se siembra, que el tiempo de la vida es perfecto y que lo que deba ser, será en su momento preciso y cuando más bien le haga a tu vida. Sigue siempre adelante con amor. 

6. Independiente y curiosa. 

Tu lo tienes muy claro, eres una persona de principios e ideas firmas acerca de todo el mundo y de la vida. Además tienes un estilo de vida propio muy bien definido, aunque tienes una curiosidad innata que te empuja a conocer lo desconocido. Eres un amante de los viajes, las aventuras, los nuevos proyectos y las nuevas metas. Para ti más que un reto hay una invitación: Sigue compartiendo tu alegría y tus ganas de vivir con los demás.

Quemar hojas de laurel te ayudará a liberar tensiones y lograrás un mejor descanso


Todos los problemas que vamos teniendo día con día en el trabajo, con nuestra pareja y con nuestras amistades, hacen que cada vez estemos más tensos y por ende cuando se llega el momento de descansar no lo disfrutemos como debería, esto por que nos encontramos muy tensos. 

Por ello hoy les recomendaremos un método muy efectivo para liberarnos en poco tiempo de todas las tensiones que tenemos, para así lograr un excelente descanso. 

Dicho método tiene como ingrediente principal la hoja de laurel, la cual es muy conocida en el mundo gastronómico, pero en esta ocasión lo emplearemos de una manera diferente.


La hoja de laurel a menudo se utiliza para mejorar condicione estomacales: estimula el apetito, mejora la digestión, ayuda a expulsar el exceso de bilis y disminuye la producción de gases. Incluso el aceite de laurel, extraído de los frutos de la planta, es muy utilizado para combatir la pediculosis y mejorar los síntomas de inflamaciones osteoarticulares. 

Los aceites de esta planta facilitan la segregación de hormonas de bienestar que ayudan a combatir el estrés y promueven un descanso profundo. Si deseas quemar hojas de laurel para relajar el cuerpo, lograr un sueño de calidad y liberarte del estrés, esto es lo que debes hacer:


                            

1. En el centro de la habitación, coloca un recipiente donde puedas quemar. Procura alejarlo de cualquier material inflamable.


2. Pon una hoja de laurel sobre el recipiente y quémala.

3. Sal de la habitación y regresa 10 minutos después. El humo se habrá disipado pero los compuestos volátiles continuarán en el aire.

4. Colócate cómodamente y descansa. Puedes meditar, dormir, realizar algunos ejercicios descontracturantes, practicar yoga, etc. Incluso puedes hacer esto en el cuarto de baño y luego tomar un baño de inmersión. Agrega unas gotas de aceite de lavanda al agua para relajarte aún más. 

Como puedes notar es un método muy sencillo que en pocos minutos hará que te relajes y liberes todo ese estrés que tienes acumulado. No dudes en hacerlo llegando la noche, verás como de ahora en adelante tus descansos mejorarán.

7 pasos para tomar buenas decisiones


A veces sentimos que nos dejamos llevar demasiado por los impulsos y las corazonadas pero muchas otras, ocurre todo lo contrario, le damos demasiadas vueltas y vueltas a las cosas con la sensación de que a cada paso perdemos claridad y avanzamos hacia la confusión. O hacia la inseguridad.

Muchos estudios científicos han revisado durante décadas las motivaciones y razonamientos que se esconden detrás de las buenas (y las malas) decisiones. Partiendo de esta base te proponemos un sistema que te sirva de guía.

Claves para tomar buenas decisiones


Estos siete pasos son una útil propuesta para aprender a decidir. Siguiendo estas fases podrás revisar diferentes los puntos de vista que llevarán a tomar decisiones de la forma más tranquila, precisa y segura posible. Poc a poco podrás integrar estos procesos en tu día a día.

1. Busca un buen escenario

Procúrate los siguientes elementos:
Tiempo suficiente, en calma y en exclusiva). Un lugar lo más tranquilo y reservado posible. Tres sillas o espacios para sentarte. Un bloc de notas y un bolígrafo.

2. Organiza la elección

Siéntate en una de las tres sillas, cierra los ojos y concéntrate durante unos instantes hasta que toda otra idea o imagen ajena a la decisión que quieres tomar quede completamente relegada a un segundo plano. Empieza por llamar Blanco a una opción y Negro a la otra.


3. Argumenta cada opción

Imagina que te llamas Blanco y que darás tus argumentos en favor de una opción. Enumera las razones de tu elección en forma afirmativa. Anota todos los argumentos de Blanco. Ahora múdate a otra silla y ocupa el sitio de Negro. Repite los pasos anteriores con sus argumentos y haz otra lista.

4. Despeja todas tus dudas

Siéntate de nuevo al sitio de Blanco y lee desde allí los argumentos de Negro. Si hallas razones atendibles en algunos de ellos, hazle una marca a un costado. Haz lo mismo cambiándote al sitio de Negro y leyendo las consideraciones de Blanco y señalando las más oportunas.

5. Conviértete en observador

Ubícate en el tercer sitio y conviértete en el Observador Colaborador. Lee atentamente las dos listas de argumentos y detente en los que cada uno ha señalado en la lista del otro. Haz tu propia evaluación de ambos. Piensa si quieres preguntarle algo a Blanco o a Negro. Para responder siéntate en el lugar de quien contesta y luego vuelve a tu sitio de Observador. Por último, trata de escribir una propuesta sintetizadora entre los dos puntos de vista.

6. Evalúa tu elección

Lee tu propuesta en voz alta ubicándote primero en el lugar de Blanco y léela de nuevo desde el de Negro. Escucha tu elección desde cada una de las dos perspectivas. Piensa si necesitas hacer una enmienda a alguna de ellas


7. El momento de la decisión

Alterna los pasos del punto anterior hasta que sientas que has dado con una propuesta distinta de lo que proponen Blanco y Negro, aunque contenga razones y argumentos de cada uno de ellos.

Resultados

No importa cuántos argumentos expone cada una de las partes que dialogan. Tampoco debe ganar el que expuso más razones, pues todas deben ser respetadas. La opción final será más rica y resolutiva si contiene argumentos de las dos partes.

Por último, ten en cuenta que la figura del Observador Colaborador representa nuestra capacidad de autoasistirte. Por eso te conviene recurrir a ella de forma consciente a la hora de tomar decisiones, especialmente si sentimos que son complejas.
Para saber más

En Decidirse, ¿cómo tomar la decisión correcta? (Ed. Paidós) Rino Rumiati examina los factores que influyen en la elección, y algunas de las estrategias que la mente toma para decidir. Cómo tomar decisiones (Ed. Tikal), de Alison Hardingham, nos ofrece una serie de consejos prácticos para aprender a orientarnos en el momento de decidir.